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De mujer en el labio,
carmín de las ardientes primaveras,
encarnado en pasión...
¿Y qué decir tu boca,
a quién hablar?
Finge sólo palabras
que ardan lo febril de los adverbios,
amables, sonrientes
y adornadas de voz,
como si fueras.
Manuel M. Barcia
Constructor de latidos ajenos
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Debí haber germinado
en el instante oblicuo,
aquel que abre sus párpados de sílex.
Para existir leyendo el humo
de bibliotecas sumergidas...
Hace 20 minutos
2 comentarios:
Ups, que linda boca para quien debe saberla usar...
Las palabras por lo visto, no se las lleva el viento.
Me alegra saber que sigues por aquí, por allá...embrujando con tus palabras.
Besos
S/p
sólo un beso.
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