He de reconocer que soy ambiguo,
que tengo las manías por costumbre
y resulto muy dócil a lo hostil
según rija la luna mis neurosis.
Aborrezco rutinas que añadir
a los tiempos cegados de ilusiones,
cualquier imposición de inexistencia
sin nada que refleje lo que fui.
Podría hacer un pacto con los dioses
dejando un poco a un lado la quietud
y elevarme a la paz y otras quimeras,
pero no está mi fe para prodigios,
tampoco estas locuras son continuas,
dependen del origen de lo astral
y algún gesto de vida imprevisible,
tan sólo por nacer un estrambote.
Manuel M. Barcia
En los poros del silencio
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¿Qué hace de ti
que el deseo
se vuelva poesía
y tu presencia,
una luz de sonrisa
en la adversidad?
Busco
el labio ensordecedor
del beso...
Hace 5 horas
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