He de reconocer que soy ambiguo,
que tengo las manías por costumbre
y resulto muy dócil a lo hostil
según rija la luna mis neurosis.
Aborrezco rutinas que añadir
a los tiempos cegados de ilusiones,
cualquier imposición de inexistencia
sin nada que refleje lo que fui.
Podría hacer un pacto con los dioses
dejando un poco a un lado la quietud
y elevarme a la paz y otras quimeras,
pero no está mi fe para prodigios,
tampoco estas locuras son continuas,
dependen del origen de lo astral
y algún gesto de vida imprevisible,
tan sólo por nacer un estrambote.
Manuel M. Barcia
El desagradecido
-
Me tatué en un brazo la bola del mundo.
Tú en cambio elegiste un nombre.
El mío.
Lo llevabas en el pecho.
Lo llevabas en el alma.
El tuyo fue ...
Hace 3 horas
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