Volviste a socavar los promontorios
del hueco impenetrable del recuerdo
en un leve descuido de mi sombra
Inútil sobornar a la memoria
con aromas de almizcle que seducen
amores apresados por el tiempo
en un nido de escorpión
¿Por qué esa eterna búsqueda de lechos
con sábanas de acero
que juntos compartimos sin caricias,
sin vibrar de colchones y vientres tan lejanos?
Consumida la imagen de los rostros que mueren,
sólo quedan presencias acalladas
de labios retorcidos de silencio
que alguien habrá roto en el espejo.
Manuel M. Barcia
En el libro abierto de la entrega
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Sortilegio imaginario
cuando la luciérnaga enciende
su diminuta hoguera en la noche
y los besos, enredados,
se hacen verso,
se hacen len...
Hace 41 minutos
2 comentarios:
Excepcional, Manuel.
Un beso de mar
Ana
Me alegra mucho que te guste este poema, Ana.
Gracias por tu paso
Un beso de sur
Manuel
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