Volviste a socavar los promontorios
del hueco impenetrable del recuerdo
en un leve descuido de mi sombra
Inútil sobornar a la memoria
con aromas de almizcle que seducen
amores apresados por el tiempo
en un nido de escorpión
¿Por qué esa eterna búsqueda de lechos
con sábanas de acero
que juntos compartimos sin caricias,
sin vibrar de colchones y vientres tan lejanos?
Consumida la imagen de los rostros que mueren,
sólo quedan presencias acalladas
de labios retorcidos de silencio
que alguien habrá roto en el espejo.
Manuel M. Barcia
En los poros del silencio
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¿Qué hace de ti
que el deseo
se vuelva poesía
y tu presencia,
una luz de sonrisa
en la adversidad?
Busco
el labio ensordecedor
del beso...
Hace 6 horas
2 comentarios:
Excepcional, Manuel.
Un beso de mar
Ana
Me alegra mucho que te guste este poema, Ana.
Gracias por tu paso
Un beso de sur
Manuel
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