Volviste a socavar los promontorios
del hueco impenetrable del recuerdo
en un leve descuido de mi sombra
Inútil sobornar a la memoria
con aromas de almizcle que seducen
amores apresados por el tiempo
en un nido de escorpión
¿Por qué esa eterna búsqueda de lechos
con sábanas de acero
que juntos compartimos sin caricias,
sin vibrar de colchones y vientres tan lejanos?
Consumida la imagen de los rostros que mueren,
sólo quedan presencias acalladas
de labios retorcidos de silencio
que alguien habrá roto en el espejo.
Manuel M. Barcia
Saboreo tu pecado
-
Mi tentación
aniquila el deseo
de escribir.
Un beso en tus pechos,
una caricia
en el pubis de tu presencia.
Que la pasión
por la poesía...
Hace 8 horas
2 comentarios:
Excepcional, Manuel.
Un beso de mar
Ana
Me alegra mucho que te guste este poema, Ana.
Gracias por tu paso
Un beso de sur
Manuel
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