Volar en bicicleta era frecuente,
si del viento indomable se caía
el vértigo en quietud y la alegría
a golpes de pedal en su simiente
En pleno corazón adolescente
galopa la distancia todavía
en potro volador al que tenía
los estribos unidos fetalmente
Aún laten los recuerdos de aire puro,
la greda en los paisajes solitarios,
con plena libertad de la mirada
Un tiempo de niñez no tan oscuro
si resuenan los timbres solidarios
de sueños que cabalgan por la nada.
Manuel M. Barcia
Amanece en la habitación de un hotel
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En el papel pintado la flor de lis
y sobre el suelo la almohada
con dibujos infantiles
y aún la huella
de tu nuca.
Es lo que descubrí al alzar ...
Hace 5 horas
2 comentarios:
Un soneto bello, fresco, natural, Manuel.
Un beso de meiga voladora
Ana
Gracias por tus bellas palabras, Ana.
Un beso
Manuel
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