Agoniza el éxtasis
y la nada reclama su tributo
en la sed del más allá, donde los girasoles
contemplan el silencio de la noche
en un erial sin tumba.
Manuel M. Barcia
En mi habitación
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Vino y tocó en mi ventana.
Creí que eras tú, requiriéndome.
Su rítmica insistencia
la pensé como un ardid de amor.
Me equivoqué,
pues no eras t...
Hace 2 horas
2 comentarios:
Un poema breve exquisito, lo sabes.
Cada día tu pluma crece más...
Un beso soñador
Ana
Sólo sé,... que hay girasoles ciegos cuando la noche se enciende...
Gracias por estar, meiga.
Un beso de sueño
Manuel
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