Agoniza el éxtasis
y la nada reclama su tributo
en la sed del más allá, donde los girasoles
contemplan el silencio de la noche
en un erial sin tumba.
Manuel M. Barcia
Qué el engaño desnude tu silencio
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Qué el engaño denude tu silencio:
delictiva
de un beso que huye en bicicleta por el espejo.
Así,
a la vuelta del universo
-donde los astr...
Hace 58 minutos
2 comentarios:
Un poema breve exquisito, lo sabes.
Cada día tu pluma crece más...
Un beso soñador
Ana
Sólo sé,... que hay girasoles ciegos cuando la noche se enciende...
Gracias por estar, meiga.
Un beso de sueño
Manuel
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