En guantes de silencio
esperan taciturnas las huellas de la sombra
que transite la luz hacia el teclado
Susurra el diapasón casi inaudible
-por si el piano durmiese-
los cánticos del sueño que acaricien
las notas de la música que abriga
Sonidos no escuchados le contemplan,
ansiosos por sentir en sus acordes
la cima de la gloria que allí escala
Y brotan justo en medio del olvido,
fluyendo de recuerdos que se anudan
a cuerdas percutidas por sus manos
en donde la quietud vuela en lo eterno.
Manuel M. Barcia
Amanece en la habitación de un hotel
-
En el papel pintado la flor de lis
y sobre el suelo la almohada
con dibujos infantiles
y aún la huella
de tu nuca.
Es lo que descubrí al alzar ...
Hace 5 horas
2 comentarios:
Extraordinario, Manuel.
Un poema que me ha hecho pensar.
Un abrazo grande
Felicidades
Ana
Me alegra tu presencia en estos versos, meiga.
Gracias por tus palabras.
Un beso
Manuel
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