En guantes de silencio
esperan taciturnas las huellas de la sombra
que transite la luz hacia el teclado
Susurra el diapasón casi inaudible
-por si el piano durmiese-
los cánticos del sueño que acaricien
las notas de la música que abriga
Sonidos no escuchados le contemplan,
ansiosos por sentir en sus acordes
la cima de la gloria que allí escala
Y brotan justo en medio del olvido,
fluyendo de recuerdos que se anudan
a cuerdas percutidas por sus manos
en donde la quietud vuela en lo eterno.
Manuel M. Barcia
Separación
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Cuánto nos quisimos.
Y ahora qué poco nos queremos.
¿Qué es el amor?
¿Un hechizo, una fábula, un misterio
que une dos cuerpos y dos almas
en un...
Hace 12 horas
2 comentarios:
Extraordinario, Manuel.
Un poema que me ha hecho pensar.
Un abrazo grande
Felicidades
Ana
Me alegra tu presencia en estos versos, meiga.
Gracias por tus palabras.
Un beso
Manuel
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