Existe una isla virgen
de la que oí hablar entre mareas,
donde las aguas fingen hedonismo
cuando el mar desemboca en su silencio,
para entregar los siglos de pasiones
que otorga una medusa en transparencia
rezumando las sales lujuriosas
en la vulva de sus playas
Y en los volcanes del sur
el magma se desborda placentero.
Manuel M. Barcia
Amanece en la habitación de un hotel
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En el papel pintado la flor de lis
y sobre el suelo la almohada
con dibujos infantiles
y aún la huella
de tu nuca.
Es lo que descubrí al alzar ...
Hace 5 horas
2 comentarios:
Un poema muy sensual, Manuel.
Un abrazo marino
Ana
Me gusta ver tus huellas en la erótica del mar, meiga.
Gracias por tu paso
Un beso
Manuel
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