Huye el alma quebrantada y regresa
con mudas cicatrices de silencio
en piel de cremallera
Y vaga entre los ojos de la noche
reinventando la luz en el exilio,
donde a solas mi sombra me contempla,
peregrina de mí,
mirando somnolienta mis heridas.
Manuel M. Barcia
Amanece en la habitación de un hotel
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En el papel pintado la flor de lis
y sobre el suelo la almohada
con dibujos infantiles
y aún la huella
de tu nuca.
Es lo que descubrí al alzar ...
Hace 6 horas
2 comentarios:
Maravilloso poema, Manuel.
No dejes nunca dormir a tu pluma.
Necesito que sigas escribiendo.
Una meiga de sueño
Beso soñador
Ana
Gracias por tu ánimo, meiga.
Soy prisión en las páginas que escriben desstellos de locura sin saberlo en mi memoria.
Y tú eres libertad en mis delirios.
No, no dejaré que la pluma descanse.
Un loco soñador
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