Mientras beben mi sangre las palabras,
sacudo la zozobra de la mente
que busca los enigmas del soneto
allí codificados sin materia
Recito con plegarias dos cuartetos;
Si vienen ocho versos por el aire,
quizá ya los tercetos no suspiren
con ruegos de esperanza sobre el mármol
Los fines perseguidos por mi mano,
no son ganar lo eterno bajo el cielo,
ni siquiera ser mártir sin condena
Quisiera completar, a mi albedrío,
catorce hilaturas que se tejen
cosiéndole sus últimas puntadas.
Manuel M. Barcia
Poema del día: "El techo", de Julio de la Vega (Bolivia, 1924-2010)
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Después que cierro puertas,
después de amplios paredones,
después de cal cubriendo las cenizas,
después de oscuridad contra tu luz;
igual que enredaderas e...
Hace 14 horas
2 comentarios:
Hermoso soneto blanco, Manuel.
Me encantó
Un beso en verso blanco
Ana
Me alegra tu presencia en esta fábrica textil.
Un beso de hilo blanco
Manuel
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