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lunes, 15 de noviembre de 2010

ENTRE ALFA Y OMEGA



¿Si en Alfa pronunciamos la certeza
con la caligrafía que dicta el alfabeto
para entrar con sigilo, sin temor,
en páginas que urdieron de los sueños
metáforas sin mundo en que crecer?...

¿Es Omega el resumen de todas las palabras
que deben ser oídas en ojos de un lector?

Y entonces, ¿dónde queda lo no dicho? ...

Tal vez en los poetas,
no siempre sean letras las razones
con quien la fantasía
vincula el pensamiento
al principio y al fin

Y sólo en la locura,
se puedan vislumbrar las sensaciones
de imágenes preñadas de silencio
que paren lo absoluto de sí mismas

Y en su vientre, la luz,
la infancia de lo escrito,
es códice de huesos y de sangre
con poemas apócrifos y sombras.



Manuel M. Barcia

2 comentarios:

Juan Fionello dijo...

Me ha parecido un poema fascinante en el que reflexionas (con un ritmo espléndido, como es tu costumbre), con una soltura tremenda, convenciendo. Eso es lo que se llama llevar la poesía dentro, Manuel.

Un abrazo.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Calas alma dentro, Juan.

Gracias por la lectura y por tus cálidas palabras.

Un abrazo
Manuel