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jueves, 18 de noviembre de 2010

CAUTIVA DE LA NADA



Preñada por tahúres del tarot,
la magia tomó cuerpo de mujer,
cubriendo con el Velo, en ocasiones,
aquello que separa
a modo de tamiz,
la belleza exterior y lo interior.

Y fue la Emperatriz de los arcanos.
Discípula y Diablo,
Ombligo, Desnudez y Calavera,
Nube, Sacerdotisa, Tumba y Piedra.

Marcó la sexta carta
con las plumas de un ave
- para ser en la Flecha -
expresión del hechizo que sufre la existencia
cuando tiempos ignotos
preceden al futuro.

Fue génesis de luz
y géminis del éter en su vientre,
imagen de la lluvia
y viento de ondulada cabellera
con embrujos de fuego.

Y ardió en el corazón
de un hombre, tan iluso,
que la creía,

Mientras la gran Estrella
viajaba sin destino
impulsos que generan la materia
de un mundo a ras de cielo

... cautiva de la nada.


Manuel M. Barcia

2 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Un viaje a través de los arcanos mayores hermoso. Tu poesía ha sabido transmitir lo mejor de la tradición poética y lo mejor de la tradición hermética.

Alquimia, conciencia y simbolismo en tu hermoso poema con palabras clave que me hacen cavilar en el insomnio.

Gracias
Aplausos

Un abrazo desde la poesía y el misterio
Ana

Manuel Martínez Barcia dijo...

Un abrazo esotérico de sueños y secretos, meiga.

Me alegra enormemente que te guste este poema.

Un beso
Manuel