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sábado, 5 de febrero de 2011

CENTAURO



Cabalga su destino
por las nubes de lluvia,
a lomos de un presagio,
cautivo de la sed en las tormentas.

Un cielo interrogante
se encuentra ensimismado,
buscando en las raíces del vacío
el origen del tiempo
que agrupe a la bestia con su idea.

El viento
con sonámbula altivez
desteje la maraña de ecuaciones
que llevan al centauro hasta lo etéreo.

Y tiende tierra firme bajo el aire de sus pies
para un trote apacible.


Manuel M. Barcia

2 comentarios:

Elsa Tenca Mariani dijo...

MANUEL:
Muy bello el texto."Elviento desteje la maraña de ecuaciones"...,
con una resolucion CONCEPTUAL admirable.

Un placer leer tu blog.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Gracias por tu detenida lectura y tu visita, Elsa.

Me alegra que te haya gustado este pensamiento.

Un abrazo