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martes, 22 de febrero de 2011

EL JUICIO DE LAS AGUAS



La niña de tus ojos
traspasa mi pupila
y te hace diminuta en el espejo
que refleja edades sin memoria.

Tan sólo hay una puerta custodiando
la casa de muñecas
que habita de fulgor tu pubertad.

Hay huellas de antiguos despertares
que amanecen la luz
en la flor de la vida.

Tal vez aún puedas verme
abrazando tu cuerpo con mi alma,
sentir tu corazón en mis latidos,
soñar por un instante
que había un sueño mío en tu interior.

Quizá puedas oír
el susurro de un ángel
soplando la ventura de las voces
que trasladan al viento
con plácidos murmullos del aire celestial.

Existen transparencias de la sed
a través del cristal de una mirada.

Son lágrimas de amor
que afloran de la lluvia adolescente
los días del juicio de las aguas.



Manuel M. Barcia

2 comentarios:

concha dijo...

Me gusta.

Concha dixit.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Pues eso es más que un premio para mí, lo sepas, mar.

Gracias por tu huella mediterránea en estas aguas.

Un abrazo