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jueves, 10 de febrero de 2011

¿Cómo saberlo?



Alguien depositó sobre la arena
un náufrago cilindro de cristal
con el vientre vacío.

Podría ser un críptico mensaje
de algo apocalíptico quizá,
o el silente graznido de algún cuervo
en alas de la muerte.

Pero no, todavía susurra sin saberlo,
tan sólo es un residuo de los vientos,
un antojo pueril de las corrientes
jugando en libertad, ola con ola,
al cántico invisible de lo eterno.

Era el antiguo eco de la mar
navegando la voz de sus querencias,
o el alma en su razón,

¿cómo saberlo?


Manuel M. Barcia

4 comentarios:

Perfecto dijo...

Precioso poema Manuel. Te lo celebro. Sobretodo esa interrogante última.

Un abrazo.

Elsa Tenca Mariani dijo...

Era el alma,Manuel.
Has encontrado la forma perfecta de desplegar los interrogantes.
(Yo no)

Abrazos

Manuel Martínez Barcia dijo...

Gracias por brindarme tu generosa celebración, Perfecto.

Un abrazo

Manuel Martínez Barcia dijo...

Tú sí, Elsa.

Si tuviera que decidir quien le confirió Vida...

Diría que fue aquella visión en "Dias de párpados cerrados en el horizonte de las mareas, de todas horas iguales, días de cautiverio" que llevaron al piano hasta la orilla.

O fuiste tú, trasladando mi intuición hasta el nido de tus sueños.

Gracias por brindarme tu inspiración y por tu amigable presencia en estas letras.

Un abrazo