Dictado por la noche,
viaja el fuego en crepúsculos de nieve.
Es tan sólo el paisaje del invierno
arbolado en las sombras de sus llamas
A tientas en lo oscuro que fluía,
dos formas misteriosas sin sustento en su raíz
emergen de la bruma
Eran pájaros de luz,
traían en sus alas las claves del enigma,
los signos del silencio
de aquello que allí existe y nunca vemos
Luego llegaron
miradas invisibles,
caricias en mi piel hecha de sueños,
y besos que traspasan laberintos,
y estrellas que se apagan y se encienden
en tu cuerpo de diosa.
Manuel M. Barcia
Poema del día: "Canción del esposo a su amada", de Eunice Odio (Costa Rica,
1919-1974)
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Asomada a mi pecho
tatuada en él como la edad
y el daño.
Como una suave grey de colinas
cuyo rumbo retorna con el alba,
Habla mi amada
con su amor que ti...
Hace 21 horas
2 comentarios:
Excepcional poema, Manuel.
Estos versos son de luz y alimentan el espíritu.
Un abrazo
Ana
Me gusta saber que emerges de la bruma como un pájaro de luz, meiga.
Gracias por venir.
Un beso
Manuel
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