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jueves, 20 de enero de 2011

EL OFICIO DE MENTIR



La urna es la esperanza de una lengua
que todos los votantes
pretenden convertir
en un abecedario de ideales
con indíce silábico de sueños,
el útero de un vientre hospitalario
capaz de un esperanto universal
que sea de los verbos la nobleza.

Pero hay voces que fingen
ser eco de conciencia solidaria,
sociables, sin censura,
un grito afable y limpio,
el alma y el pensamiento
atados por un nudo en libertad.

Acaso los políticos no mientan,
no usen artimañas en las frases
para hacer del lenguaje un truco de palabras
que declina la magia
en modo singular y transitivo,

tan sólo expresan mal lo verdadero,
son tiempo que se esfuma
desvergonzadamente.


Manuel M. Barcia

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