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viernes, 21 de enero de 2011

LA FRAGUA DE LOS DIOSES


Pesa bajo el párpado
la luz tan mortecina de la ausencia.

Hay un tenue rumor que late tu silencio
más allá del autismo que supone
recrear el recuerdo en la memoria.

Aún trepan las caricias por mi piel,
con el roce del aire de tus labios
silbando melodías de deseo.

En la sal de tu boca
fermenta la saliva que enjugamos
en la alquimia de un beso
emulando la fragua de los dioses.

Aromas de ceniza
atestiguan el fuego abrasador
que resume la escena del incendio
cuando arde la entrega en su pendiente.

¿ A qué lugar emigran los sentidos
sin nuestro corazón que los ampare ?

Cuando la biología nos segrega
la noche y el frío
me sumergen en sueño,

y soy en ti el vértigo en quietud,
el éxtasis vacío de un mutuo desencuentro.


Manuel M. Barcia

2 comentarios:

Perfecto dijo...

Hoy, tus versos, me llegan desgarrando. Esa pregunta que haces llega a doler. Un poema brillante, Manuel.

Un abrazo.

PD:Ya tengo uno de tus poemas en la nueva pagina que he creado para solo los buenos poemas y buenos poetas.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Me alegra que te cale tan hondo el poema, Perfecto, aunque lamento que te duela.

Gracias por el alto honor que me dispensas con la publicación de mis versos en tu blog.

Un abrazo grande
Manuel