Seguidores

sábado, 23 de abril de 2011

HAMBRE DE GAVIOTA

---


Ya no escuchan las olas
el grito inexplicable
que arrumba la marea por abismos de sal.

El eco de la lluvia
impregna de ausencias un adiós
bajo nubes grisáceas
que observan el trasmallo a contraluz.

Su vuelo surca inmóvil
los anclajes de brisa
que vientos del azar  aprisionan de calma.

Azul la soledad de su plumaje,
oceáno en alféizar de alas enfermadas
por bucles de dolor.

El aire será único alimento,
el brillo de la luna su timón,
extensa la visión de su mirar,
ojo en lejanía hasta el confín,

silencio de ultramar,
hambre de gaviota.



Manuel M. Barcia

2 comentarios:

Concha Vidal dijo...

Las gaviotas siempre surcan los mares, nunca se van.

Concha dixit.

Manuel Martínez Barcia dijo...

A veces peregrinan tierra adentro, y añoran las mareas...

Lucas dixit